miércoles, 3 de febrero de 2016

Siente el ritmo, siente el metal.


Encontrar los orígenes de la música misma, sería una misión utópica, ya que muchos aseguran que la música nació al mismo tiempo que la humanidad, y con el paso de los siglos nuevos sonidos y nuevos ritmos fueron descubiertos hasta conseguir las armonías que hoy conocemos y que disfrutamos tanto. La música tiene diferentes efectos en nuestros cerebros y puede detonar un gran número de emociones y sentimientos, así pues, la gran variación de ritmos se tradujo en nuevos géneros musicales, y entre “ires”  y “venires", surgió el género que hoy nos reúne, el amado y controvertido Heavy Metal.

A mediados de los años sesenta y principio de los años setenta, comenzaron a escucharse en el Reino Unido y en los Estados Unidos  guitarras distorsionadas, voces agudas baterías rápidas y gente moviendo su cabeza de arriba hacia abajo, levantando las manos y haciendo señas con los dedos.  Una Vez más, es casi imposible de quien o quienes fueron los primeros en incursionar en este género, algunos aseguran que Led Zeppelin y Deep Purple; mientras que otros dejan ese sitial exclusivamente a Black Sabbath.

Rápidamente el género se popularizó entre los jóvenes que sintieron una liberación profunda de su espíritu rebelde, hicieron del Heavy Metal una forma de expresión, lo adoptaron como una ideología y una manera de vivir distinta y contaría a la de la sociedad. Comenzaron a vivir su música como el ritmo lleno de sentimientos, energía y difícil de comprender que es. Para muchos, sencillamente es algo fuerte pero delicado, ruidoso pero melódico, crudo pero verdadero, oscuro pero poético.

Sin embargo los problemas no se hicieron esperar, han sido innumerables las controversias que han surgido en torno a él. Los abalorios, típicos en los seguidores del género han suscitado rumores que van desde rituales satánicos, hasta adoración y sacrificios al demonio, sin embargo estos símbolos característicos marcan precisamente un estilo de vida y una cultura al redor del género que nada tiene que ver con entidades demoníacas y debe ser entendido como un sello propio, que los distingue del resto y les aporta identidad propia en la subcultura que se forma en torno al Metal.

Resumiendo, el Metal es un género rico en arte, en ideas, en aportes musicales y en controversias que pueden o no ser ciertas, pero lo más importante es no juzgar algo que no se entiende, que no se conoce, que no se siente y que en muchos casos se teme, de igual manera tampoco se deben aprobar actuaciones extremas e irresponsables, y como es comprensible, todo en la vida tiene un lado bueno y uno malo, depende del cristal con que se mire o del uso que se le dé. La  premisa es clara, quien se deleite en este tipo de música debe establecer límites personales para poder distinguir y juzgar el mensaje que trae cada variante del Metal, y no dejarse llevar simplemente por la “moda” metalera. En cuanto a lo musical, un buen músico respetaría las obras de las bandas metaleras como piezas de arte, algunas perfectas, otras ridículas, pero todas con una particularidad única y verdadera. El Metal es algo místico y bello, con pros y contras que si se saben distinguir, puede ser beneficioso e instructivo. El metal es una cultura de sentimientos. Siente el ritmo, siente el Metal. 

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Heavy_metal
http://blog.espol.edu.ec/cjbernal/el-metal-historia-generos-y-controversias/

No hay comentarios:

Publicar un comentario